El día 11 de agosto de 1977 me convertí en madre, por primera vez.
martes, 12 de agosto de 2008
11 de agosto de 1977
viernes, 1 de agosto de 2008
Descanse en paz don Emiliano
El 22 de julio murió don Emiliano Torres, hombre con 88 años bien vividos y un matrimonio de 60.
Doña Carmen, su hoy viuda, me dijo que estaba tranquila porque estuvo con él, hasta su último momento, porque él era feliz por la familia que lograron y porque vivió con ella siempre.
Fue un infarto lo que se lo llevó, después de haber disfrutado una deliciosa comida estaban viendo una película y allí quedó, junto a su esposa y sin darse cuenta de nada.
El recuerdo que siempre guardaré de don Emiliano es el de un hombre de gran bonhomía; padre y abuelo querido por sus hijos y nietos, amoroso esposo y amigo afectuoso.
Mary, Chuchis, Lucy y José Antonio, sus hijos, lo recordarán siempre con gran amor: sus yernos Pepe y Ernesto y su nuera Calíope, con afecto; sus nietos Marina, Ernesto, Pepe, Flor, Homero y Calíope con alegría por quien fue su abuelo y los bisnietos que ya tiene, no lo recordarán tanto, porque son muy pequeños; sin embargo, la figura de don Emiliano será una guía para ellos. A ellos, y en especial a doña Carmen y a mis queridos compadres Pepe y Chuchis y a sus hijos Pepe y Flor les digo que fue un honor haber conocido y tratado durante 34 años a don Emiliano, quien será siempre recordado en mi familia con cariño y respeto. Mi abrazo afectuoso para todos ustedes.
Doña Carmen, su hoy viuda, me dijo que estaba tranquila porque estuvo con él, hasta su último momento, porque él era feliz por la familia que lograron y porque vivió con ella siempre.
Fue un infarto lo que se lo llevó, después de haber disfrutado una deliciosa comida estaban viendo una película y allí quedó, junto a su esposa y sin darse cuenta de nada.
El recuerdo que siempre guardaré de don Emiliano es el de un hombre de gran bonhomía; padre y abuelo querido por sus hijos y nietos, amoroso esposo y amigo afectuoso.
Mary, Chuchis, Lucy y José Antonio, sus hijos, lo recordarán siempre con gran amor: sus yernos Pepe y Ernesto y su nuera Calíope, con afecto; sus nietos Marina, Ernesto, Pepe, Flor, Homero y Calíope con alegría por quien fue su abuelo y los bisnietos que ya tiene, no lo recordarán tanto, porque son muy pequeños; sin embargo, la figura de don Emiliano será una guía para ellos. A ellos, y en especial a doña Carmen y a mis queridos compadres Pepe y Chuchis y a sus hijos Pepe y Flor les digo que fue un honor haber conocido y tratado durante 34 años a don Emiliano, quien será siempre recordado en mi familia con cariño y respeto. Mi abrazo afectuoso para todos ustedes.
Descanse en paz don Emiliano
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