En el año 1993, a petición de mi hija Bárbara, me dediqué a buscar un grupo de teatro para ella, quien ya tenía inquietudes teatrales.
Averiguando me dijeron que en la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, en Coyoacán, había buenos maestros de teatro y así fue como llegamos una tarde al grupo de Mariela Flores, quien a partir de entonces se comvirtió en la maestra de Bárbara, para entonces de 14 años de edad y que creció en las filas de alumnos de Mariela, su mamá teatral (según expresa la misma Bárbara)
Con el tiempo también Álvaro, mi hijo mayor y hasta yo fuimos alumnos de Mariela y actuamos en varias obras puestas por ella, que vivió por tres razones fundamentales, según mi punto de vista:
1. En primer lugar por su esposo, don Alejandro Galindo
2. Por el teatro
3. Por sus alumnos, que fueron los hijos que la vida le dió.
Este martes 20 de mayo de 2008, Mariela, la maestra, la madre teatral de mis hijos, la amiga, dejó de existir, sólo físicamente, porque dejó muchos rastros en este mundo y muchas personas que la quisieron y que la llevarán en su mente, con lo cual no desaparecerá.
Mariela... en donde quiera que estés ahora, te mando mi cariño, mi respeto y un abrazo muy apretado, porque sé que ya no sufres ni tu enfisema ni el cáncer pulmonar que, finalmente, te llevó.
Y te brindo un aplauso muy fuerte
Averiguando me dijeron que en la Casa de la Cultura Jesús Reyes Heroles, en Coyoacán, había buenos maestros de teatro y así fue como llegamos una tarde al grupo de Mariela Flores, quien a partir de entonces se comvirtió en la maestra de Bárbara, para entonces de 14 años de edad y que creció en las filas de alumnos de Mariela, su mamá teatral (según expresa la misma Bárbara)
Con el tiempo también Álvaro, mi hijo mayor y hasta yo fuimos alumnos de Mariela y actuamos en varias obras puestas por ella, que vivió por tres razones fundamentales, según mi punto de vista:
1. En primer lugar por su esposo, don Alejandro Galindo
2. Por el teatro
3. Por sus alumnos, que fueron los hijos que la vida le dió.
Este martes 20 de mayo de 2008, Mariela, la maestra, la madre teatral de mis hijos, la amiga, dejó de existir, sólo físicamente, porque dejó muchos rastros en este mundo y muchas personas que la quisieron y que la llevarán en su mente, con lo cual no desaparecerá.
Mariela... en donde quiera que estés ahora, te mando mi cariño, mi respeto y un abrazo muy apretado, porque sé que ya no sufres ni tu enfisema ni el cáncer pulmonar que, finalmente, te llevó.
Y te brindo un aplauso muy fuerte
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