viernes, 7 de marzo de 2008

Mi amiga Hanny

Nos conocimos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde entramos a estudiar la carrera de sociología. Casi desde el principio formamos un grupo que, después de 38 años sigue vivo.

El grupo lo formamos: Felisa, Edgar (el varón del grupo), Hanny (que es como la llamamos de cariño) y yo. Con ellos viví experiencias maravillosas, desde el descubrimiento de las teorías sociológicas que, en los años 70 eran la vanguardia y que aprendíamos en la facultad, hasta los últimos acontecimientos de nuestras vidas personales, como el hecho de que estuvieron presentes (a excepción de Edgar, a quien extrañamos) en la boda de mi hijo que, hace tres meses se caso. Además de que cada uno de nosotros asistió a la boda de los otros.

Fuimos alumnos entrañables de los entrañables maestros Pozas (Ricardo e Isabel) que nos enseñaron la magia del trabajo de campo. Emprendimos con entusiasmo los primeros viajes de prácticas, que fueron al Estado de México y que nos fueron preparando para el servicio social que hicimos en la sierra de Oaxaca, en lo que se convirtió después en la Presa Cerro de Oro y para lo cual nos asentamos seis meses en la ciudad de Tuxtepec. Vivimos un grupo de alumnos de la facultad de ciencias políticas y otro grupo de arquitectura, porque se trataba de planear el traslado de los pobladores de la parte que se iba a inundar, a otros lugares que debían guardar las características de vivienda y de costumbres del lugar, temas compartidos por ambas especialidades del conocimiento.

Quien comandaba este intrépido grupo, además de los maestros Pozas era el arquitecto José Ávila, por ese tiempo un joven recién graduado y muy, pero muy guapo, además de un hombre simpático e inteligente. Pues bien, allí en Tuxtepec se enamoraron Pepe (José Ávila) y Hanny, y con el tiempo formaron un matrimonio que duró casi 25 años y cuyo fruto se llama Bárbara, que es una mujer inteligente (como sus padres) y triunfadora. Hanny enviudó hace ya diez años y ha vivido desde entonces, dedicada a su trabajo y a viajar, cuando puede, a Francia que es donde vive Bárbara.

Pues esta mujer, Hanny, mi amiga desde hace 38 años, cumple años hoy y, con ese pretexto, estoy haciendo la memoria de nuestra amistad y de lo que ésta ha representado para mí.

Ella es una mujer inteligente y “entrona”, como decimos en México. Hanny es muy analítica y su característica principal, como amiga mía, es que me hace reflexionar sobre cosas que a mí se me escapan, en problemas emocionales. Esa cualidad es esencial para que una amistad como la nuestra se afiance y haya perdurado por los años.

Hanny no cambies y sigue siendo la amiga que, en momentos de crisis, me centra, para que no la riegue.


¡Feliz cumpleaños!

No hay comentarios: