lunes, 24 de marzo de 2008

24 de marzo de 1914

Un recuerdo para tí papá, en el nonagésimo cuarto (94°) aniversario de tu nacimiento y, a casi cuatro años de tu fallecimiento.

Con mi cariño, admiración y respeto por tu memoria, como hombre sabio, como padre amoroso, como luchador social, incansable, como hombre probo, como periodista analítico, como el hombre que siempre vivió enamorado de mi madre, como abuelo cariñoso y como mi extrañado papá.

Te quiero e intento seguir tus enseñanzas, en cada situación.

domingo, 23 de marzo de 2008

Rogelio González... descansa en paz

Lo conocí en 1974, año en el que nos casamos varios de ese grupo que durante muchos años fue un grupo muy unido... Rogelio e Imelda se habían casado en abril: los ahora mis compadres, Pepe y Chuchis, en junio y Ricardo y yo en agosto... en diciembre conocí al grupo al que también pertenecían Héctor y Gonzalo (que estaban solteros), Miguel y Margarita (que habían contraído matrimonio antes que los demás) y, tiempo después conocí a Tito y Blanca, que se casaron en agosto, pero de 1973.

Fueron muchos años de convivir cercanamente, vimos nacer a cada uno de nuestros hijos, que nos dicen tíos y que se dicen primos, entre sí. Pasamos momentos muy felices y vivimos muchas cosas juntos.

Por las inexplicables situaciones de la vida, dejamos de vernos Imelda, Rogelio y yo, después de mi separación de Ricardo. Y, curiosamente, los reencontré en diciembre del año pasado, en la graduación de la hija de mis compadres y los sentí distantes de mí.

El 2 de febrero de este año, en la celebración de los 60 años de matrimonio de los papás de mi comadre, me reencontré con mis amigos Rogelio e Imelda, compartimos la mesa ellos, Héctor e Isabel (que se casaron un par de años después que nosotros), mi hijo y mi nuera (recién casados) y yo.

Fue como si los siete años de distancia no hubieran existido, platicamos muy a gusto, nos reímos y sentí una agradable sensación de reconciliación con mis viejos amigos. Hablamos de que nacimos el mismo año y que cumpliríamos 58 años este 2008, sólo que él un par de meses después que yo.

Hoy, hará unas tres horas me llamó por teléfono mi comadre y me dio la noticia: Rogelio, mi reencontrado amigo, falleció anoche, 22 de marzo, por causa de un estúpido accidente... celebraba en casa de su hermana, con su familia (incluída su hermosa nieta) un sábado muy familiar... al ir al baño, se resbaló (según entiendo) y cayó por una escalera. Murió instantáneamente.

¿Sabes Rogelio?... me quedaré siempre con tu imagen sonriente y recordando cómo disfrutamos de aquel sábado, en un lugar muy grato, con deliciosa comida y con sonrisas.

Imelda, Erik, Gaby y Fernanda... los abrazo con toda la fuerza que puedo, para decirles que mi corazón está con ustedes y que aquí estoy, para lo que pueda servirles.

sábado, 8 de marzo de 2008

8 de marzo, día internacional de la mujer

¿Será el día internacional de la mujer, en el que se celebra la consecución de los derechos de las mujeres, exclusivo para recordar a las grandes luchadoras sociales, a las científicas sobresalientes o a las que ejercen cargos públicos de trascendencia, a nivel nacional o internacional?

Pienso que no, que, si hay que hacer énfasis en este día, será para recordar a las grandes mujeres que nos rodean, a cada uno de nosotros. Hoy, deseo recordar a esa infinidad de mujeres que me han rodeado, apoyado e impulsado siempre, desde el día que nací y, obviamente, empezaré por mi madre, esa mujer que en la primera mitad del siglo XX hizo una maestría, que dio clase a chicos de secundaria por más de 30 años, mientras sacaba adelante a sus cuatro hijos, yo enferma, desde muy pequeña y ella, con problemas económicos, porque entre su sueldo en la SEP y lo que mi papá ganaba como periodista honrado, no había mucho dinero en casa.... sin embargo, crió a cuatro seres humanos de bien, y aquí sigue (para mi fortuna), apoyando, aconsejando y aprendiendo a usar la computadora, a sus 88 años, lúcida y firme.

A mis hermanas, porque ellas solas, han sacado adelante a sus hijas, a quienes formaron en la libertad, porque nunca permitieron que se abusara de ellas y porque son mujeres productivas, comprometidas con sus ideales políticos y muy valiosas ¡felicidades Pilar y Estela!.

A mis dos tías Marías, que ya no están con nosotros, pero que fueron mujeres excepcionales. La hermana de mi papá, la hermosa tía María Martínez, dulce, tierna, pero tan fuerte que, sola sacó adelante a mis primos Sara e Isidro. A mi tía María Albores (esposa y después viuda de mi tío Memo) que tuvo que superar cosas inimaginables y que hace un año descansa en paz, pero que fue el pilar de la familia de mi tío, quien le dio siete hijos. A mi prima Sara, que ya tampoco está en este mundo, pero que fue un ejemplo para mí, por ser yo menor que ella, me quería, me aconsejaba y me permitió despedirme de ella, dos días antes de su muerte.

A mis cuñadas: Verónica, recién jubilada, madre de mi preciosa sobrina Luz y amorosa esposa de mi hermano Hugo, inquieta, trabajadora y una mujer muy cercana a mí y a los míos y Lupita, quien se lanzó a la aventura de vivir en Alemania, con sus dos hijos, después de que muy joven enviudara de un ciudadano alemán e iniciara tan lejos una vida nueva.

A mis amigas de toda la vida, como Patricia, que se acaba de jubilar de cancerología, en donde fue radióloga por más de treinta años y que ahora cuenta cuentos a niños, a Martha Gemma, odontóloga, quien día con día, con dedicación y respeto, atiende a sus pacientes, a Nieves que ha luchado por poder vivir libremente y sin ataduras, renunciando a los bienes materiales, por los bienes espirituales. A Hanny (de quien ayer hablé aquí mismo), a Felisa, que ha constituido una familia envidiable y que siempre nos anima, por ese hermoso carácter que tiene. A Chuchis, que es la madrina de mi hija Bárbara, y que ha sido un apoyo enorme para mí, en tiempos difíciles. A Adriana, que ha crecido enormemente, de dos años para acá y que es un ejemplo de lo que una mujer logra por sí sola, A Tere, que está sacando adelante a sus tres hijas, con broncas fuertes, pero con una sonrisa en la boca. A Lety, que fue mi jefa, que fue mi socia, pero que, ante todo, es mi amiga, una mujer que ha hecho de su vida un canto a la congruencia y a la libertad.

A mis primas: Lourdes (mi compañera de juegos, mi amiga y cómplice), Cecilia, Luz María y Martha, hijas de mi extrañado tío Memo y quienes, cada una, desde su trinchera, desde su corazón, luchan por sus convicciones.

A mi querida nuera Gloria, inteligente y trabajadora, quien con su amor, comprensión y apoyo, hace feliz a mi hijo. A mis sobrinas Mariana, Daniela, Isabela y Luz, que ya son mujeres y una niña (Luz) valiosas. A las hijas de mis amigas, pero especialmente a mi hermosa hija Bárbara , quien me ha dado lecciones de madurez y de fortaleza, como nunca pensé recibirlas. A mi hija, que, en sus inicios como mujer (porque ya dejó de ser niña), lleva siempre la bandera de la congruencia, la lucha y el lograr lo que desea con su esfuerzo, aunque esto le represente pérdidas muy dolorosas. Gracias hija por ser y por estar.

Y a todas las mujeres que, cada día nos abrimos paso en la vida, para poder vivir dignamente.

¡Felicidades!

viernes, 7 de marzo de 2008

Mi amiga Hanny

Nos conocimos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, donde entramos a estudiar la carrera de sociología. Casi desde el principio formamos un grupo que, después de 38 años sigue vivo.

El grupo lo formamos: Felisa, Edgar (el varón del grupo), Hanny (que es como la llamamos de cariño) y yo. Con ellos viví experiencias maravillosas, desde el descubrimiento de las teorías sociológicas que, en los años 70 eran la vanguardia y que aprendíamos en la facultad, hasta los últimos acontecimientos de nuestras vidas personales, como el hecho de que estuvieron presentes (a excepción de Edgar, a quien extrañamos) en la boda de mi hijo que, hace tres meses se caso. Además de que cada uno de nosotros asistió a la boda de los otros.

Fuimos alumnos entrañables de los entrañables maestros Pozas (Ricardo e Isabel) que nos enseñaron la magia del trabajo de campo. Emprendimos con entusiasmo los primeros viajes de prácticas, que fueron al Estado de México y que nos fueron preparando para el servicio social que hicimos en la sierra de Oaxaca, en lo que se convirtió después en la Presa Cerro de Oro y para lo cual nos asentamos seis meses en la ciudad de Tuxtepec. Vivimos un grupo de alumnos de la facultad de ciencias políticas y otro grupo de arquitectura, porque se trataba de planear el traslado de los pobladores de la parte que se iba a inundar, a otros lugares que debían guardar las características de vivienda y de costumbres del lugar, temas compartidos por ambas especialidades del conocimiento.

Quien comandaba este intrépido grupo, además de los maestros Pozas era el arquitecto José Ávila, por ese tiempo un joven recién graduado y muy, pero muy guapo, además de un hombre simpático e inteligente. Pues bien, allí en Tuxtepec se enamoraron Pepe (José Ávila) y Hanny, y con el tiempo formaron un matrimonio que duró casi 25 años y cuyo fruto se llama Bárbara, que es una mujer inteligente (como sus padres) y triunfadora. Hanny enviudó hace ya diez años y ha vivido desde entonces, dedicada a su trabajo y a viajar, cuando puede, a Francia que es donde vive Bárbara.

Pues esta mujer, Hanny, mi amiga desde hace 38 años, cumple años hoy y, con ese pretexto, estoy haciendo la memoria de nuestra amistad y de lo que ésta ha representado para mí.

Ella es una mujer inteligente y “entrona”, como decimos en México. Hanny es muy analítica y su característica principal, como amiga mía, es que me hace reflexionar sobre cosas que a mí se me escapan, en problemas emocionales. Esa cualidad es esencial para que una amistad como la nuestra se afiance y haya perdurado por los años.

Hanny no cambies y sigue siendo la amiga que, en momentos de crisis, me centra, para que no la riegue.


¡Feliz cumpleaños!

domingo, 2 de marzo de 2008

Hace ocho años

Hoy, hace justamente 8 años, volví a nacer.

Pues sí, tras dos operaciones mayores, una en julio de 1999 y la segunda en febrero del año 2000 (la primera una histerectomía, la segunda una operación a corazón abierto) se presentó un cuadro de desangrado (¿se dirá así?), porque tras las dos operaciones mencionadas me salió una úlcera en el duodeno y, como desde mi operación del corazón, el 1° de febrero de 2000, estoy anticoagulada, pues me estaba desangrando.

Ya había sido dada de alta, pero como mi herida no acababa de cerrar, me reinternaron el día 28 de febrero, porque volvieron a abrir la herida y la tenía expuesta... una abertura de unos 10 cm en el pecho y me hacían dos curaciones por día, lo cual dificultaba mi estancia en casa, ya que dos veces por día tenía que ir al hospital y los movimientos del automóvil me lastimaban mucho.. Recuerdo que me comencé a sentir extraña la noche anterior, los latidos de mi corazón eran muy notorios, tanto que me despertaron. Después, durante la mañana estuve sin más molestias, hasta que llegó la hora de comer y empecé a tener un dolor fuerte en el abdomen. Dos horas después empecé a sentir problemas para respirar y entonces mi hijo (que me acompañaba en ese momento) fue a llamar a la doctora de guardia, quien me aplicó oxígeno y suero; cuando tomó mi presión se alarmó considerablemente, puesto que mi presión alta era de 30 y no había presión baja; es decir, técnicamente estaba muerta.

Para mi fortuna, los médicos hicieron lo que debían y tras horas de crisis, volví a vivir... y por eso digo, cada 2 de marzo, que estoy volviendo a cumplir años... hoy cumplo 8 años, en esta segunda vuelta. Y estoy feliz por eso.